La Ventana
El aire renovado revitaliza a las personas.
Un ser sin ventanas está destinado a marchitarse
Una comunidad sin ventanas abiertas no tiene futuro.
La Ventana
El aire renovado revitaliza a las personas.
Un ser sin ventanas está destinado a marchitarse
Una comunidad sin ventanas abiertas no tiene futuro.

Idea y realización

Julio Rapetti

Nacido en Montevideo el 19 de julio de 1958. Docente de Historia en Enseñanza Secundaria. Con trayectoria en el sector financiero. Reside actualmente en la ciudad de Salto, Uruguay.

La memoria

No, no es revanchismo, ni tener ojos en la nuca, no importa si ya pasó medio siglo . . .
Hay que mirar hacia adelante sí, hay que construir futuro sí, claro que es así. . .
Pero vivir sin memoria es como pretender subsistir sin raíces, en cualquiera de los dos casos, el ser humano se expone a convertirse en una cascarita que el viento arrasará y la llevará a cualquier parte, no precisamente hacia la libertad, la verdad y la justicia

LA CANCIÓN URUGUAYA II

La canción uruguaya recoge en su amplio poemario toda la riquísima tradición de las letras que caracterizaron a esta región desde antes de la vida independiente. Por tomar simplemente un ejemplo estrechamente vinculado al cancionero, recordemos los célebres cielitos de Bartolomé Hidalgo, que acompañaron el pueblo oriental, siguiendo a su jefe, en las heroicas andanzas de la Patria Vieja.
El presente es un muy breve sobrevuelo sobre esa historia escrita, ya en prosa o en verso, que dibujó el rostro de la identidad uruguaya a través de más de dos siglos, cruzando diferentes tiempos y circunstancias muy diversas. Letras que se pasearon con la misma soltura por salones y patios, por fogones, boliches y campos de batalla, por galpones, fábricas y avenidas. Por caminos, sierras y chircales, ya en la recorrida por el pago, ya desde la añoranza por el exilio impuesto.
La canción sintetiza las diferentes expresiones, modismos, formas de diálogo o discurso; expresa emociones disímiles, de alegrías o desgarros, de amores o rencores, de comunidades o soledades, pero, por encima de las tormentas y los grises, es y será por siempre voz del alma.

Hablemos de Arte

Vamos hablar en el presente artículo, sobre lo que, comúnmente, se denomina “artes plásticas”, entendiendo dentro de esa denominación, básicamente, a la arquitectura, la escultura y la pintura, con todas las derivaciones que de ellas han surgido y se han desarrollado a través de los tiempos en un proceso continuo y vigente hoy en día (orfebrería, dibujo humorístico, grafitis, artesanías varias, decoración, etc.).
A su vez, el concepto de “arte” o “creación artística”, abarca un amplio abanico de disciplinas y formas expresivas, tales como la música, la literatura, la representación escénica y otras. Son todas actividades humanas que involucran técnica y habilidades, intelecto, conocimiento, sensibilidad e inspiración. Son vehículos de comunicación que crean códigos de lenguajes de diversa naturaleza.
Comprenden, al mismo tiempo, expresiones individuales, íntimas, del interior de cada creador y se vinculan con lo colectivo, lo comunitario, lo civilizatorio. Constituye un componente sustancial de la cultura en su más amplia acepción. A través de los tiempos, el ser humano ha utilizado ese vehículo para manifestarse de la forma más plena y acabada, podría decirse, sin temor a caer en una exageración, que son la voz y la “fachada” de toda civilización, en cualquier período de la historia.

LA RAMBLA A LA ALTURA DE CASAVALLE

«El flagelo de la delincuencia». «El grave problema de la seguridad». Quilómetros de letra y ríos de tinta, horas de discursos entre moralistas y fascistas.
Han aparecido nuevos formatos del estigma: la baja de la imputabilidad, la «apariencia delictiva».
Todo mirado desde la tribuna, como si no fuera un tema que nos compromete, que nos involucra, que está sucediendo en nuestra propia casa. Como si la vida de las comunidades debiera estar compartimentada, por un lado las salas residenciales, por otro, allá lejos y afuera, los baldíos nauseabundos y marginales.
La del Braian es una historia tan ficticia como real y posible.

La música y los pueblos

Si algo ha caracterizado al siglo XX en materia musical, ha sido la verdadera “explosión” desarrollada por los estilos populares, que fueron ocupando cada vez más espacio y ganando consideración en la crítica especializada, en la medida que fueron creciendo en calidad de ejecución y en políticas de difusión y comercialización.
La propia inestabilidad social y política que caracterizó al siglo, así como la marcada aceleración del ritmo de vida de la sociedad a nivel global, de alguna manera pautaron lineamientos de hábitos que, en materia de cultura, creó condiciones para el auge de la popularización de todas las artes. La música no estuvo ajena a ese fenómeno, es más, podría decirse que marchó a la vanguardia, anticipándose así a otras formas expresivas como por ejemplo el teatro y la danza.
Tres aspectos caracterizan a este fenómeno:
-Raíces culturales, puntualmente localizadas y profundamente arraigadas en sus orígenes culturales, comienzan a desarrollar una especia de “tránsito permanente” a lo largo y a lo ancho del mundo. Así, podemos actualmente, ya adentrados en la centuria siguiente, escuchar jazz en Libia, tango en Japón, flamenco en Bogotá, etc.
-Los estilos originarios, aún en aquellos casos en que han procurado muy especialmente mantener su esencia, han desarrollado un proceso de “globalización” que ha modificado una parte sustantiva de sus respectivas estructuras.
-Se desarrolla un fenómeno absolutamente nuevo y desconocido en los tiempos anteriores, así podemos decir que la música “salta a la calle”, no abandona los salones, pero éstos dejan de ser sus sitios excluyentes. Además, los “ruidos de la calle” van adquiriendo el rango de sonidos musicales.

La música Universal

¿Qué mueve a las personas a transmitirse a través de la voz y los sonidos? ¿Qué necesidad expresiva se derrama en el fluir de las notas y los versos? ¿Qué se libera mediante ese poderoso elemento, la canción, cuando comienza a tomar forma? Estas elucubraciones cuasi metafísicas son de difícil explicación y promueven interminables discusiones e intercambios; una proliferación incontable de argumentos de diferente laya, todos muy válidos y legítimos por cierto. Tanto crecerá la trama que, en determinado momento, cuando ya se haga necesario llegar a alguna, nadie se atreverá siquiera a bosquejar la más ínfima conclusión. Entonces, el creador se dice a sí mismo: “esto ha sido así desde los orígenes, al menos así lo cuentan . . .”, mientras, al mismo tiempo, la canción comienza a tomar vida por sí misma.

La independencia pendiente

A la memoria de Zelmar Michelini, de Héctor Gutiérrez Ruiz, de Salvador Allende, de Jorge Gaitán, de Camilo Torres, de Ernesto Guevara, de Helder Cámara, y en ellos a la de todos los caídos, recluidos y torturados en la lucha por el fin de la dependencia.
A todos los nombres propios y la especial evocación a todos los anónimos que dejaron su salud y su vida trabajando en los socavones y en las minas, respirando el aire putrefacto de mineral diseminado, a los que, hambreados y explotados, vieron consumir sus fuerzas y sus cuerpos, trabajando de sol a sol para riqueza de otros pocos.
Muy especialmente a los niños esclavizados, verdadera vergüenza de nuestra historia y a las mujeres sometidas al esfuerzo, la explotación y la vejación por parte del sistema dominante y sus beneficiarios; pero que fueron capaces de ponerse al frente de la lucha por la liberación definitiva, con el coraje y la determinación propia de su género y de su inquebrantable condición de madres, paridoras en este caso, de las más valiosas gestas de la historia del continente.

El mejor día para todos los trabajadores del mundo

Frente a la vidriera
Ojo por ojo y el mundo terminará ciego
Mahatma Gandhi
Frente a la vidriera
Ojo por ojo y el mundo terminará ciego
Mahatma Gandhi

La memoria

No, no es revanchismo, ni tener ojos en la nuca, no importa si ya pasó medio siglo . . .
Hay que mirar hacia adelante sí, hay que construir futuro sí, claro que es así. . .
Pero vivir sin memoria es como pretender subsistir sin raíces, en cualquiera de los dos casos, el ser humano se expone a convertirse en una cascarita que el viento arrasará y la llevará a cualquier parte, no precisamente hacia la libertad, la verdad y la justicia

LA CANCIÓN URUGUAYA II

La canción uruguaya recoge en su amplio poemario toda la riquísima tradición de las letras que caracterizaron a esta región desde antes de la vida independiente. Por tomar simplemente un ejemplo estrechamente vinculado al cancionero, recordemos los célebres cielitos de Bartolomé Hidalgo, que acompañaron el pueblo oriental, siguiendo a su jefe, en las heroicas andanzas de la Patria Vieja.
El presente es un muy breve sobrevuelo sobre esa historia escrita, ya en prosa o en verso, que dibujó el rostro de la identidad uruguaya a través de más de dos siglos, cruzando diferentes tiempos y circunstancias muy diversas. Letras que se pasearon con la misma soltura por salones y patios, por fogones, boliches y campos de batalla, por galpones, fábricas y avenidas. Por caminos, sierras y chircales, ya en la recorrida por el pago, ya desde la añoranza por el exilio impuesto.
La canción sintetiza las diferentes expresiones, modismos, formas de diálogo o discurso; expresa emociones disímiles, de alegrías o desgarros, de amores o rencores, de comunidades o soledades, pero, por encima de las tormentas y los grises, es y será por siempre voz del alma.

Hablemos de Arte

Vamos hablar en el presente artículo, sobre lo que, comúnmente, se denomina “artes plásticas”, entendiendo dentro de esa denominación, básicamente, a la arquitectura, la escultura y la pintura, con todas las derivaciones que de ellas han surgido y se han desarrollado a través de los tiempos en un proceso continuo y vigente hoy en día (orfebrería, dibujo humorístico, grafitis, artesanías varias, decoración, etc.).
A su vez, el concepto de “arte” o “creación artística”, abarca un amplio abanico de disciplinas y formas expresivas, tales como la música, la literatura, la representación escénica y otras. Son todas actividades humanas que involucran técnica y habilidades, intelecto, conocimiento, sensibilidad e inspiración. Son vehículos de comunicación que crean códigos de lenguajes de diversa naturaleza.
Comprenden, al mismo tiempo, expresiones individuales, íntimas, del interior de cada creador y se vinculan con lo colectivo, lo comunitario, lo civilizatorio. Constituye un componente sustancial de la cultura en su más amplia acepción. A través de los tiempos, el ser humano ha utilizado ese vehículo para manifestarse de la forma más plena y acabada, podría decirse, sin temor a caer en una exageración, que son la voz y la “fachada” de toda civilización, en cualquier período de la historia.

LA RAMBLA A LA ALTURA DE CASAVALLE

«El flagelo de la delincuencia». «El grave problema de la seguridad». Quilómetros de letra y ríos de tinta, horas de discursos entre moralistas y fascistas.
Han aparecido nuevos formatos del estigma: la baja de la imputabilidad, la «apariencia delictiva».
Todo mirado desde la tribuna, como si no fuera un tema que nos compromete, que nos involucra, que está sucediendo en nuestra propia casa. Como si la vida de las comunidades debiera estar compartimentada, por un lado las salas residenciales, por otro, allá lejos y afuera, los baldíos nauseabundos y marginales.
La del Braian es una historia tan ficticia como real y posible.

La música y los pueblos

Si algo ha caracterizado al siglo XX en materia musical, ha sido la verdadera “explosión” desarrollada por los estilos populares, que fueron ocupando cada vez más espacio y ganando consideración en la crítica especializada, en la medida que fueron creciendo en calidad de ejecución y en políticas de difusión y comercialización.
La propia inestabilidad social y política que caracterizó al siglo, así como la marcada aceleración del ritmo de vida de la sociedad a nivel global, de alguna manera pautaron lineamientos de hábitos que, en materia de cultura, creó condiciones para el auge de la popularización de todas las artes. La música no estuvo ajena a ese fenómeno, es más, podría decirse que marchó a la vanguardia, anticipándose así a otras formas expresivas como por ejemplo el teatro y la danza.
Tres aspectos caracterizan a este fenómeno:
-Raíces culturales, puntualmente localizadas y profundamente arraigadas en sus orígenes culturales, comienzan a desarrollar una especia de “tránsito permanente” a lo largo y a lo ancho del mundo. Así, podemos actualmente, ya adentrados en la centuria siguiente, escuchar jazz en Libia, tango en Japón, flamenco en Bogotá, etc.
-Los estilos originarios, aún en aquellos casos en que han procurado muy especialmente mantener su esencia, han desarrollado un proceso de “globalización” que ha modificado una parte sustantiva de sus respectivas estructuras.
-Se desarrolla un fenómeno absolutamente nuevo y desconocido en los tiempos anteriores, así podemos decir que la música “salta a la calle”, no abandona los salones, pero éstos dejan de ser sus sitios excluyentes. Además, los “ruidos de la calle” van adquiriendo el rango de sonidos musicales.

La música Universal

¿Qué mueve a las personas a transmitirse a través de la voz y los sonidos? ¿Qué necesidad expresiva se derrama en el fluir de las notas y los versos? ¿Qué se libera mediante ese poderoso elemento, la canción, cuando comienza a tomar forma? Estas elucubraciones cuasi metafísicas son de difícil explicación y promueven interminables discusiones e intercambios; una proliferación incontable de argumentos de diferente laya, todos muy válidos y legítimos por cierto. Tanto crecerá la trama que, en determinado momento, cuando ya se haga necesario llegar a alguna, nadie se atreverá siquiera a bosquejar la más ínfima conclusión. Entonces, el creador se dice a sí mismo: “esto ha sido así desde los orígenes, al menos así lo cuentan . . .”, mientras, al mismo tiempo, la canción comienza a tomar vida por sí misma.

La independencia pendiente

A la memoria de Zelmar Michelini, de Héctor Gutiérrez Ruiz, de Salvador Allende, de Jorge Gaitán, de Camilo Torres, de Ernesto Guevara, de Helder Cámara, y en ellos a la de todos los caídos, recluidos y torturados en la lucha por el fin de la dependencia.
A todos los nombres propios y la especial evocación a todos los anónimos que dejaron su salud y su vida trabajando en los socavones y en las minas, respirando el aire putrefacto de mineral diseminado, a los que, hambreados y explotados, vieron consumir sus fuerzas y sus cuerpos, trabajando de sol a sol para riqueza de otros pocos.
Muy especialmente a los niños esclavizados, verdadera vergüenza de nuestra historia y a las mujeres sometidas al esfuerzo, la explotación y la vejación por parte del sistema dominante y sus beneficiarios; pero que fueron capaces de ponerse al frente de la lucha por la liberación definitiva, con el coraje y la determinación propia de su género y de su inquebrantable condición de madres, paridoras en este caso, de las más valiosas gestas de la historia del continente.

El mejor día para todos los trabajadores del mundo