Oigo hablar de ella, más aún, casi que me sacude el “bombardeo” de referencias y evocaciones a propósito del tema, no tengo la más pálida idea de lo que significa. No puedo evitar volver más de medio siglo hacia atrás y recordar una vez más, que nunca supe cómo ni por qué salvé Física en tercer y cuarto año del liceo, cuando la ciencia todavía era lo que hoy llaman “física clásica”. Una excelente profesora nos decía que no aspiraba a que de sus clases surgiera un Einstein, pero quería que todos termináramos el año sabiendo cómo se arma un enchufe y por qué vuela un avión. (Por favor, que a nadie se le ocurra preguntarme al respecto).
Consulto y la IA me contesta: “La física cuántica (o mecánica cuántica) es la rama de la ciencia que estudia la materia y la energía a escalas atómicas y subatómicas. A diferencia de la física clásica, revela un universo donde las partículas pueden comportarse también como ondas y donde los resultados no son predecibles, sino que se basan en probabilidades.”
Como seguramente le debe ocurrir a alguien ajeno al tema, la definición, que se continúa con algunas precisiones y ampliaciones de conceptos, me dice muy poco si lo bajo a mi realidad terrenal. En primera instancia, me quedo con algunos puntos que despiertan mi curiosidad: estudio de la materia y la energía “a escalas atómicas y subatómicas”, la no predictibilidad de los resultados y su desarrollo en un marco de probabilidades. Ante esta última sentencia me pregunto cuánto hay de ciencia en el tema entonces, pero leo y escucho por todos lados que cada vez ocupa más espacio en nuestra realidad.
Así planteadas las cosas, comparto en esta columna algunos aspectos resultantes de mi investigación, absolutamente ignota y hecha total y deliberadamente a tientas, considerando las enormes limitaciones personales sobre el tema, animado, tal como me ocurre con otros ítems, por la voluntad de informarme, al menos de manera elemental y esquemática, sobre un tema que nos involucra y condiciona. Que quede claro, el presente no es un artículo científico ni presume de tal, es simplemente el resultado de una humilde búsqueda, de un ser humano pésimo nadador, en un mar tumultuoso, aunque muy impactante y atractivo.